B. Franklin
A lo largo de la historia el hombre se ha dado a la tarea de recopilar, relacionar e interpretar los conocimientos que lo han llevado al progreso, desde su aparición sobre la tierra hasta el día de hoy, pues para él es importante descubrir las causas e implicaciones del origen del conocimiento, porque éstos se traducen en experiencias aprovechadas para mejorar su futuro, permitiéndole tener una visión objetiva para transformar el contexto. Pero no es una tarea tan fácil como se oye, no sólo es cuestión de recopilar e interpretar o aplicar qué es lo que sirve y qué no; el hombre, en cada época, de acuerdo con la cultura, ha participado en el establecimiento de muchas ideas: filosóficas, científicas, económicas, políticas, religiosas, incluso artísticas, con el afán de impulsar la superación personal y colectiva a través de la educación y cambiar, de esta manera, sus estructuras sociales para lograr su constante mejoramiento en todos los aspectos.
Así es como han nacido las diversas teorías: psicológicas, antropológicas, sociales, epistemológicas, que se han dedicado a interpretar y a estudiar el desarrollo cognitivo y sus implicaciones para después aplicarlas a la educación. Dichas teorías han estudiado desde diversas perspectivas la manera en las que aprende el ser humano y aunque a la fecha se sigan planteando cuestionamientos al respecto, existen algunas que han perdurado, que han sido retomadas por otros estudiosos para explicar las aparentes lagunas encontradas o como base para sus investigaciones.
Este es el caso del constructivismo, teoría epistemológica en la que se han apoyado estudiosos como Piaget, Bruner y Vygotski en la búsqueda de sus respuestas hacia la manera en que se construye el conocimiento, en cómo se va facilitando el desarrollo cognitivo. Éste, por tanto, ha sido tema para múltiples investigaciones, en el presente ensayo se desea hacer una sencilla exposición sobre el tema en relación con el papel que juega el contexto en la construcción del conocimiento, desde el enfoque histórico-cultural que plantea Vygotski, además de hacer una breve comparación entre las posturas que asumen Bruner y Piaget, quienes también lo consideran de gran valor, sin embargo –como dice Piaget, mas no Bruner– no es determinante.
Para desarrollar este trabajo se expondrán, primeramente, algunas generalidades sobre los autores a tratar; enseguida se examinará la importancia de la interacción social, del contexto, desde la mirada de los autores arriba mencionados, así como de los mecanismos clave en cada una de dichas teorías; asimismo se procurará ejemplificarlo y comentarlo, de acuerdo con la experiencia vivida por una servidora quien escribe este sencillo texto; por último, se presentará un breve cuadro comparativo entre los tres.
Comencemos por hablar un tanto de Jean Piaget, en cuya teoría se encuentra apoyada la de Vygotski.
Nace en Suiza en 1896, se formó inicialmente como biólogo y desde muy pequeño mostró intereses científicos muy marcados, con cierta inclinación por la biología, la que lo marcaría fuertemente en su conceptualización psicológica; después de estudiar Biología incursiona en el campo de la Filosofía y llega tardíamente a la Psicología, a la cual sólo pretendía dedicar poco tiempo, sin embargo se tornó como el medio adecuado para desarrollar una teoría de orientación biológica sobre la naturaleza y origen del conocimiento (Rosas, R. y Balmaceda, C., 2008: 11).
Por su parte, Vygotski nació en 1896 en el seno de una familia judía, en Rusia. Su camino fue el aplicar el método histórico genético sosteniendo que los distintos aspectos de la actividad psíquica no pueden ser entendidos como hechos dados de una vez para siempre, sino como producto de una evolución filo y ontogenética, con la cual se entrelaza, determinándola, el desarrollo histórico cultural del hombre. Vygotsky entendía que la vida del hombre no sería posible si este hombre hubiera de valerse sólo del cerebro y las manos, sin los instrumentas que son un producto social. El trasfondo se tu teoría lo podemos encontrar en las siguientes líneas:
Vygotski tuvo una infancia muy estimulada en lo cultural por sus padres, caracterizada por el aprendizaje, desde pequeño, de varios idiomas, la formación básica con un tutor de alto nivel intelectual y la educación formal en un Gymnasium judío. Durante su infancia y adolescencia adquirió en estos contextos su amor por la literatura, la poesía y el teatro, el cual lo acompañaría durante toda su vida; su formación universitaria se desarrolló en Moscú, en dos instituciones paralelas: la universidad de Moscú y la universidad Popular de Shanyavskii. En la primera se graduó en leyes en 1917. En la segunda, institución no oficial formada por alumnos y profesores que habían sido expulsados de la universidad oficial por el Ministerio de Educación Zarista, Vygotski obtuvo una acabada formación en filosofía, historia, psicología y literatura, fruto de la presencia de buena parte de los mejores profesores de Moscú en ese momento, en dicha universidad; de esta manera podemos entender mejor su teoría (Rosas, R. y Balmaceda, C., 2008: 29).
En lo que respecta a Jerome Bruner se sabe que también fue un hombre de una extraordinaria cultura, ávido por conocer lo cercano y lo lejano, viajero, amante profundo de cualquier manifestación artística, conservador e infatigable. Su personalidad compleja y rica tiene que ver con su propósito deliberado de evitar la reducción y simplificación abusiva al tratar de construir explicaciones posibles a los hechos psicológicos.
Estos autores, como ya se ha mencionado, tienen un punto en común: son teóricos cognitivos basados en el concepto de constructivismo; ahora bien, debemos tener en cuenta, antes que nada, que el constructivismo surge como oposición a las concepciones conductistas e innatistas, cuya premisa básica es que el sujeto cognitivo es inexistente, por lo que toda posición constructivista rescata al sujeto cognitivo (Riviére, 1987).
Desde la perspectiva del constructivismo, todo conocimiento nuevo que el sujeto adquiere es producto de un proceso constructivo si se analiza en el interior del individuo. Es decir, se apoya en conocimientos anteriores y supone una actividad por parte de quien lo adquiere.
Cada uno de los autores manifiesta el principio en el cual se apoya para explicar la forma en cómo se construye el conocimiento, en el caso de Piaget, es el de la equilibración, en el que se encuentra la base de su razonamiento dialéctico de la modificación de esquemas. Es menester recordar que Piaget plantea que el organismo, al enfrentar una tarea de adaptación (estado inicial de desequilibrio), parte imponiendo algún esquema conocido frente a la perturbación, a fin de restablecer el equilibrio. Si el esquema es apropiado, el organismo se equilibra; si no lo es, continuará en estado de desequilibrio y comenzará a buscar estrategias alternativas para resolver la situación y equilibrarse:
Piaget dice que empezamos a construir ciertos esquemas hasta volverlos más grandes. En ello, la categorización tiene que ver, porque es necesario clasificar y filtrar la información. La percepción también está presente en todo el proceso. El alumno, entonces, debe construir el conocimiento a través de la aplicación, debe relacionarlo, solo, al descubrir la forma, pero no debe asociarlo a través de un referente externo, ya que llevar el conocimiento a la práctica no significa hacerlo manualmente, sino utilizarlo de manera crítica o comparativa (Apuntes, 2011).
Con lo que respecta a la influencia del contexto, para Piaget no sólo no existe una supremacía del ámbito individual por sobre el social, sino que también hay un reconocimiento explícito a la necesidad de dicho contexto para el correcto desarrollo del niño, especialmente como una fuente insustituible de estímulo para los procesos de simbolización de éste.
En su teoría del desarrollo cognitivo sostiene que el ambiente es importante, pero que es el niño el elemento activo en el proceso porque interactúa con el ambiente: examina, explora, compara, escoge, observa, clasifica sus experiencias, los objetos y los acontecimientos. Así, el organismo se adapta al ambiente por medio de mecanismos biológicos, afirmación no respaldada por Vygotski para quien el contexto es de gran valía debido a que es el que determina el desarrollo cognitivo del niño, aunque sí acepta que hay mecanismos reguladores, pero no son los únicos determinantes del desarrollo cognitivo.
El principio básico de la teoría de Vygotski se encuentra ligado íntimamente con el concepto de internalización; éste implica una transformación de significado externo en interno por parte de una estructura semiótica que a su vez se transforma en dicho proceso; Vygotski alude a “cómo los niños preescolares construyen el significado [y en cierta medida concuerda con Piaget al decir que] el juego es muy importante. Esboza una hipótesis en la que sostiene que ‘el juego es la fuente del desarrollo y crea la zona de Desarrollo próximo’" (Rosas, R. y Balmaceda, C., 2008: 39), ya que le permite ensayar las posibilidades del uso de significados arbitrarios sobre su concepción inmediata de los objetos y de la acción.
Reconoce la existencia de un desarrollo natural de carácter madurativo biológico en el ser humano, como lo plantea Piaget, sin embargo, dicha forma de desarrollo no constituye lo propio de éste, sino aquello que es común con los animales inferiores. En el nivel propiamente humano, el de las funciones psicológicas superiores y en particular de las superiores avanzadas, no existen principios de funcionamiento que al ser compartidos con el resto de lo viviente se conviertan en el foco inmutable hacia el cual convergen los desarrollos particulares. La dirección que tome el desarrollo, y el nivel que éste alcance se verá determinado primordialmente por la cultura en la cual cada sujeto se vea inserto, y, como no existen culturas abstractas, por las condiciones materiales e históricas en las cuales ella transcurra.
Vygotsky dice que cada curricula tiene la intencionalidad que la sociedad le está dando. Ahora se enseña por competencias para que el alumno pueda improvisar y resolver un problema porque eso es lo que en esta época necesita la sociedad. Se aprende de acuerdo a la sociedad donde nos desarrollamos, por lo que tenemos distintos conocimientos, por ello no podemos tener el mismo tipo de evaluación si estamos en distintos contextos (Apuntes 2011).
Por ello, desarrollo ontogenético de cada sujeto se ve inscrito en el desarrollo histórico de la humanidad en general, y de las distintas sociedades en particular. La relación entre ambos desarrollos no se da sólo en términos de una historia cultural que actúa como el telón de fondo que permite aquilatar adecuadamente los logros que el niño va alcanzando. Más bien ella ocurre sobre todo, en la línea de una imbricación entre ambas, de tal manera que los productos culturales de cada cultura tenderán a ser puestos como meta del desarrollo ontogenético de cada individuo y los desarrollos sobresalientes de ciertos individuos particulares, literalmente, harán avanzar la cultura en cuestión (Vygotski, 1979).
En este sentido, la teoría de Bruner es radicalmente social, ya que son las interacciones con los adultos las que constituyen la clave que explica tanto la adquisición de los conocimientos como la adquisición del lenguaje. Pues el hombre como integrante de una sociedad actúa y se desenvuelve en ella de acuerdo a unos imaginarios colectivos y a una simbología en la cual se inscriben todos sus miembros, esto es lo que determina, caracteriza y diferencia una cultura de otra.
Su teoría hace énfasis en la construcción de significados, ya que es la clave del desarrollo cognitivo; para él, los actos de habla (gestos, expresiones y movimientos) son muy importantes debido a que es necesario partir de lo que ya conocemos para construir nuevos significados.
En este proceso, es indiscutible el papel que desempeña el lenguaje que, de acuerdo con el enfoque sociocultural del aprendizaje, es el instrumento mediador para la construcción y el intercambio de significados.
Bruner y los psicólogos de su línea consideraron que el aprendizaje no se limitaba a la adquisición de reglas verbales, la comprensión requería un lugar central, pero estimaban que de todas formas, esta podía ser estimulada a través de la intervención.
Para Piaget el lenguaje es bilateral, aunque se desarrolla después de varias acciones cognitivas y sirve para que el niño haga posible la representación del mundo; nos dice que es en la etapa preoperacional o simbólica cuando el niño comienza ver que existe algo más alrededor de él y empieza a asimilar experiencias y a través de ellas a formar las representaciones usando el lenguaje, la imaginación, etcétera.
Nos dice también que aunque el papel del lenguaje es muy importante en la vida del ser humano, no es determinante, ya que tiene una relación con la lógica, la cual va moldeando su uso y es ésta la que le da significado a las palabras, pero de acuerdo al desarrollo del infante, ya que, aunque el niño sea capaz de decir el significado de algún concepto, no es capaz de comprenderlo, sino hasta que llega a la etapa de las operaciones concretas.
Por esto, Piaget no está a favor de que el lenguaje desarrolle el pensamiento ni que lo explique, para él simple y sencillamente permanece como condición necesaria para el desarrollo pues con él, se llega al nivel óptimo, porque después de la etapa de operaciones concretas, el niño ya es capaz de sobrepasar las limitaciones impuestas por el lenguaje.
En este sentido estas dos teorías se ven escindidas, pues Bruner considera que el desarrollo cognitivo produce el lenguaje, al que considera unilateral. Pero sí mantiene puntos en común con la teoría histórico-cultural de Vygotski, lo cual se refleja en la importancia que otorga al proceso de la enseñanza, las formas que utilizan los maestros para presentar aquello que el alumno debe aprender y la concepción del aprendizaje como proceso que puede acelerar el desarrollo cognitivo, y en particular lo referido a la interacción y el diálogo como elementos claves en dicho desarrollo. Así, comparten la premisa de que muchas de las funciones consideradas intrapersonales, tienen su origen en contextos interpersonales.
Bruner le da importancia a las necesidades del individuo a partir de la percepción, que es la manera de aprender a través de los sentidos en interacción con las cosas, y es lo que vamos adquiriendo de la realidad. La adquisición del conocimiento se da a partir del andamiaje (Apuntes 2011).
El concepto de andamiaje fue retomado del concepto de Zona de Desarrollo Próximo de Vygotski, que es la distancia real entre lo que el niño sabe y lo que puede llegar a saber con ayuda de un adulto; el andamiaje de Bruner es similar, ya que se pone al alumno a trabajar con una persona –que no precisamente debe ser un adulto– con esquemas un poco más desarrollados.
En su teoría él defiende el Aprendizaje por descubrimiento: se deja al niño en acción con el objeto para que él descubra solo y no se le explica, esto debe ser propiciado por el maestro a través de la enseñanza.
El problema no se encuentra entonces en que los niños no puedan aprender, sino la incapacidad de los maestros para dejarlos descubrir. Nos dice que no es bueno adelantar competencias, pero sí acercar las posibilidades. Ésa es la manera de hacer ciencia con los niños pequeños (Ejemplo dado en la clase): la experiencia en la cocina (aprendizaje por descubrimiento) donde los niños eligen el menú completo: van al mercado y hacen todas las operaciones, la ciencia aplicada pude verse al hervir, freir, etc. Es necesario que vivan la experiencia compleja, que ellos puedan ver todo y descubrir cómo se ha ido trasformando. Lo que mata al aprendizaje científico en el niño es exigirle que den una respuesta correcta, no se les debe bloquear aunque digan tonterías, aunque esté bien. Si como docente se le dice al niño que es correcto lo que hizo o se escribe en el pizarrón, los demás niños se bloquean. Debe acercarse a las soluciones y no tener la solución correcta, porque eso cierra las puertas, por eso la importancia del juego, que debe ser abierto, pues en realidad así es como se hace ciencia ya que si se conoce la respuesta no tiene caso hacer la investigación.
Sin embargo, las representaciones sociales están en la base de toda situación de interacción: cada vez que entramos en contacto con objetos o personas se movilizan contenidos mentales, imágenes, ideas que codifican y categorizan la situación atribuyéndole cierto significado. El medio social está necesariamente presente en toda situación: por medio de los sujetos que intervienen –no existen individuos puros, ajenos a pertenencias sociales específicas–; a través del contexto en que se sitúan los individuos; de la comunicación que se da entre ellos; del marco de referencia determinado culturalmente.
La capacidad de aprendizaje está ligada al desarrollo cognitivo y al contexto de quien aprende; es decir, cuando alguien quiere aprender algo ocupa su propio modo de aprender, no todos aprendemos igual ni a la misma velocidad, pues hay gran diferencia en las ideas previas de cada uno aunque el conocimiento que se otorgó sea el mismo, cada uno aprende de manera distinta, esto debido a la motivación, el bagaje cultural previo y en ocasiones la edad, aunque muchas veces la edad no importa, pues el aprendizaje se da de acuerdo al contexto en el que se desarrolle el niño.
Las personas siempre estamos aprendiendo en diferentes formas y con diversas estrategias. El hecho que esto suceda así es producto de determinadas condiciones externas y características propias de cada ser humano. Por esta razón, la enseñanza y el aprendizaje son procesos complejos que demandan la aplicación de cierta metodología para lograr una participación coherente de los alumnos, debe estar fundamentada en el conocimiento de sus características y apoyada en el manejo de procedimientos, técnicas, dinámicas y herramientas, que permitan compartir y crear el conocimiento en el aula; ajustando la enseñanza al aprendizaje de los estudiantes, a la intuición de sus intereses y no a los del docente, que muy comúnmente es practicada en nuestro país. La forma de enseñar que se utiliza en muchas escuelas de hoy se remonta a los tiempos antiguos, donde el maestro era la fuente de los conocimientos. En una de sus frases célebres Einstein comenta “nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”. Pese a ello, la realidad es que los niños que ilusionados entran a este mundo indagando y preguntando todo, terminando la educación primaria se tornan renuentes respecto al aprendizaje, al punto de que llegan a tener un verdadero temor a aprender y preguntar; a pesar de la enorme capacidad que los humanos tenemos para aprender. Las razones de este cambio son tan obvias, pues se da una enseñanza anticuada y muy alejada de la realidad, donde los maestros enseñan lo que saben y no lo que debieran saber (aunado a ello hoy los contenidos están muy fragmentados), además esto se da bajo un modelo de aprendizaje coercitivo y totalmente desvinculado de la realidad que no permite a los niños asimilar los conocimientos de una manera adecuada, sólo captan lo que el maestro a duras penas les puede trasmitir, y entonces cómo esperamos buenos resultados si ni siquiera se les permite tomar el rumbo de su aprendizaje:
“las personas aprenden por lo que ven en los demás, por la información que los otros les facilitan y por lo que ellos descubren. No necesariamente lo que una persona aprende ha de experimentarlo previa y directamente, ni ha de esperar a ver las consecuencias de sus acciones” (Marín, 1985: 25).
A veces pudiera pensarse que se va en retroceso pese a tantas innovaciones teóricas que existen, y quizá esto fuera válido en el contexto de una sociedad estática que se niega a sí misma la posibilidad de progreso. Sin embargo, el ser humano tiene la capacidad de modificar su entorno a partir de sus necesidades; es imperativo e imprescindible configurar el concepto de escuela como propulsora de individuos que aprenden a hacer frente a problemas nuevos con originalidad, flexibilidad e imaginación; ya no es posible que sigamos dando cabida a la escuela tradicional cuyo propósito principal era transmitir conocimientos a unos individuos considerados receptores si ya desde hace más de dos siglos se cayó en cuenta –y hoy se recalca– de que el alumno debe ser partícipe de la estimulación externa de los sentidos y que, a través de material didáctico variado, logre la adquisición de los conocimientos (SEP, 2011). La escuela hoy, se supone, maneja una concepción diferente del individuo; no es un sujeto reproductor, sino productor de conocimientos que capta la realidad externa a través de los sentidos y, mediante un proceso interno, produce nuevo conocimiento. Sus experiencias, sus vivencias son ricos insumos que, asociados con los nuevos aprendizajes, producen nuevos conocimientos, desarrollando en ellos la capacidad de transformar su realidad.
Bibliografía
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Carrera Beatriz y Clemen Mazarella (2001). Vygotski: enfoque sociocultural, en Educere, abril-junio, año/vol. 5, núm.013, pp. 41-44, consultado en www.redalyc.com
Coll, C. (1983). "Las aportaciones de la Psicología a la educación: el caso de la Teoría Genética y los aprendizajes escolares", en: Coll, C. Psicología Genética y aprendizajes escolares, Madrid: Siglo XXI.
Ivic, Ivan (1994). Lev Seminovich Vygotski (1896-1934), en Perspectivas: revista trimestral de educación comparada (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIV, nos. 3-4, pp. 773-799.
Marín, M. (1985). Aprendizaje social. Madrid: Anaya
¿? “El enfoque constructivista de Piaget” en Perspectiva constructivista de Piaget
Piaget, J. (1956). Seis estudios de psicología de Piaget.
Riviére, A. (1987). El sujeto de la psicología cognitiva. Madrid: Alianza.
Rosas, R. y Balmaceda, S. (2008). Piaget, Vygotski y Maturana: constructivismo a tres voces. Buenos Aires: Aique.
SEP (2011). Plan de estudios 2011. México: SEP
Vygotski, Lev S. (1995). Pensamiento y lenguaje, tr. María Margarita Rotger, Barcelona: Paidós.
---- (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.
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